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Publicaciones El papel del empresario en la transformación del sector educativo
FOROS MUNICIPALES DE LA CALIDAD EDUCATIVA “EL PAPEL DEL EMPRESARIO EN LA TRANSFORMACIÓN DEL SECTOR EDUCATIVO” Diana Carolina Restrepo Vélez
“Una sociedad educada y con espacio para la productividad es semilla para generar equidad y para
competir de manera conjunta con las principales potencias del mundo que basan gran parte de su
ventaja en atesorar talento humano de primer nivel” Presentación La historia empresarial de Colombia se caracteriza por carecer de estructura teórica y metodológica, sin embargo para este ejercicio se ha hecho una revisión bibliográfica que permite identificar brevemente el contexto económico, político, social y ambiental en el que se ha desarrollado el sistema educativo colombiano. A lo largo de este documento se encuentra un breve recuento de situaciones que cruzaron los dos sectores, el empresarial y el educativo en cuatro momentos claves para la comprensión del tema: La Colonia, la Independencia de Colombia, el periodo entre los años 1.910 y 1.980 y finalmente las dos últimas décadas del siglo XX y primera del siglo XXI, con la influencia de la globalización. La Colonia En la era colonial, Colombia o la Nueva Granada, como se llamaba en ese momento, estaba bajo el control de la Corona de España, la cual confiaba los procesos educativos a la iglesia, de esta forma la enseñanza consistía gran parte en impartir Español, religión y algunas habilidades manuales. Para los niños de los criollos y de algunas familias indígenas de alto rango, había escuelas elementales privadas. La autoridad civil determinaba las condiciones para su apertura y los pagos de la matrícula, a su vez la iglesia se encargaba de dar los permisos a los maestros para enseñar en función básicamente de su origen y aptitudes morales. A la educación solo accedían los aristócratas y criollos que pudieran demostrar la pureza de su sangre. Los indígenas y esclavos eran considerados incivilizados, de hecho, se traían extranjeros con el fin de hacer cruces de razas y “purificarlas”1. Las escuelas elementales impartían lecciones de lectura, escritura o y/o aritmética según la tarifa pagada por los padres, lo que se convertía en un filtro para regular el acceso y la propuesta educativa estaba construida sobre bases inglesas. Lo mismo sucedía con las tres únicas Universidades Bogotanas que hoy conocemos como La Pontificia Universidad Javeriana, la Universidad Católica de Colombia y la Universidad de Santo Tomás de Aquino. Paralelo a esto se desarrollaba una economía basada especialmente en la minería, o “economía extractiva”, la explotación del oro, la plata y esmeralda. Este control y dominio político era ejercido por los españoles que en este momento no tenían ninguna relación entre castas, sólo la de amo – esclavo y mucho menos con los procesos educativos, estos eran privilegio de españoles o sus descendientes2. La Nueva República Año 1810, independencia de Colombia, un hecho heroico que da inicio a la independencia definitiva y la instauración de un estado de derecho y libertades públicas. La relación de la iglesia y el Estado cambió y por consiguiente la estructura de la educación. En la élite criolla, algunos optaron por un estado federalista y una sociedad nueva que como el modelo europeo sería dinámico, capitalista y laico. Otros, por el contrario, preferían un Estado centralista con una iglesia Católica fuerte y ligada al Estado que les permitiera conservar los privilegios adquiridos antes de la independencia. Durante el primer gobierno de Francisco de Paula Santander (1819-1827), se decretó el establecimiento de escuelas elementales para varones en las comunidades con más de 100 familias, y la apertura de escuelitas para hombres o mujeres en cada convento religioso. La enseñanza debía preparar alumnos para ser buenos católicos pero también buenos ciudadanos y diestros trabajadores, esa era la demanda que para el momento se empezaba a tener por parte de los que en ese momento recibían el nombre de “negociantes”, las primeras élites empresariales a desarrollarse en Bogotá y el Valle del Cauca3. A mediados de siglo el Ministro del Interior Mariano Ospina restableció la orientación religiosa en la educación secundaria buscando la modernización debido a la carencia de docentes colombianos calificados. Convocó a los jesuitas ya que la industria colombiana apenas naciente se veía en la obligación de satisfacer sus necesidades con la importación de máquinas y la inmigración de especialistas extranjeros. A pesar del optimismo inicial sobre las posibilidades de desarrollo económico, los años de 1820 a 1850 son de estancamiento, y esto limita tanto los recursos del Estado como el interés de los empresarios por la adquisición de nuevas tecnologías. Después de la fundación de los partidos políticos conservador y Liberal, el liberalismo del siglo XIX, empeñado en generar una lealtad ciudadana a instituciones laicas, prefirió impulsar la educación elemental y la formación de maestros, dejando la formación superior a un lado y como actividad privada. Y el partido conservador, pese a su predilección por una educación para el trabajo que fuera al mismo tiempo escuela de moralidad, impulsó vigorosamente instituciones de educación superior como parte de un proceso de control y orientación ideológicos de los grupos dirigentes. Sólo con la presidencia del General Eustorgio Salgar la reforma educativa alcanzó dimensión nacional. Se fundó la Universidad Nacional4. y por primera vez en la historia de Colombia un decreto orgánico de 1870 definió la educación como una de las funciones del Estado y como una obligación de los padres con sus hijos. El éxito de la propuesta era tener un eficaz cuerpo docente. Para ello y debido a las exportaciones de tabaco, oro y café con destino a Alemania, Salgar contrata una misión pedagógica alemana, de allí el modelo educativo que hoy conocemos como las escuelas normales.A partir de 1910 el movimiento de centralización y modernización del Estado se frenó. Esto permitió al sector educativo tomar forma y organizarse, hasta que a mediados de los años veinte empezó a tener impulso una transformación5. .Años 1.910 – 1.980 El Estado, entonces, se ve frente a la necesidad de expandir las escuelas y las universidades para adecuarse a los nuevos retos planteados por la industrialización y el desarrollo de los sectores económicos modernos: banca, comercio a gran escala, servicios públicos… En Colombia, como en otros países similares, la educación se convierte en una prioridad, no sólo por su papel en el desarrollo, sino como forma de consolidar el sistema democrático. Aun así los porcentajes de cobertura eran muy bajos, tal como lo muestra la gráfica:6
A comienzos de siglo, con los altos índices de inmigración no sólo rural sino de extranjeros, el desarrollo urbano y la llegada de nuevos mercados al país, la Escuela de Minas de la Universidad de Antioquia, empieza a trabajar por una ingeniería vinculada a la solución de problemas nacionales, capaz de usar materiales locales, con un currículum pragmático, que formara al ingeniero para su actividad práctica e incluso para una actividad empresarial. En este siglo el desarrollo tecnológico y el sistema educativo estuvieron ligados a centros internacionales en forma directa e independiente, los hijos de las familias más adineradas salían del país a cursar estudios superiores para después regresar, esto, debido a una de las características del desarrollo tecnológico en el país: la escasa vinculación con el sistema productivo nacional. La demanda de innovación tecnológica o de conocimiento científico hecha por el sector productivo a los científicos nacionales era ínfima, pues ha podido satisfacerse en forma más rápida y menos costosa mediante la adquisición de esas tecnologías en el exterior, lo que generaba un sistema educativo sin lazos estrechos con las demandas de la producción o con la solución de problemas nacionales y visto por los dirigentes nacionales en forma alternativa orientado a preparar a los estudiantes para el trabajo productivo7. .Es evidente que el desarrollo del sector educativo en Colombia es ante todo el resultado de un proceso de aprendizaje y transferencia a partir de los países avanzados. Los años 80’s hasta Hoy Los 80’s marcaron por completo la educación en Colombia, primero porque se rompió un hito que muchos gobernantes jamás realizaron, la Educación para adultos un programa diseñado por el Presidente de la República Belisario Betancourt con su programa CAMINA (Campaña de Instrucción Nacional); y fortalecido por su sucesor Virgilio Barco Vargas8. Segundo, la vinculación de algunos empresarios con los medios de comunicación como: la Radio y Televisión fueron elementos de gran alternativa educativa e instructiva a campesinos y personas de bajos recursos. Y tercero el fenómeno de la globalización llega a Colombia como “Apertura económica” seguido del “Plan de Apertura Educativa” 1991-1994. Este fenómeno le impone a todo el sistema educativo, desde la básica primaria, hasta la educación superior el reto de reconceptualizar su quehacer, de replantear las relaciones con el Estado, con la sociedad y con el sector productivo, reclamando una educación con calidad, equidad, pertinencia e internacionalizada que pueda ser sólida en el escenario nacional y mundial. El desarrollo y uso de nuevas tecnologías, la adquisición de una segunda lengua, la construcción y producción intelectual, los sistemas de información, entre otros, hacen parte de los retos a enfrentar y a los cuales el sector empresarial de Colombia empieza a apoyar. Un primer acercamiento se da con la ley 30 de 1992, donde se abre espacio para que los empresarios empiecen a hacer parte de los Consejos Superiores de las Universidades Públicas. Paralelo a esto empieza a generarse a nivel mundial un movimiento que buscaba generar conciencia acerca de la necesidad de actuar en contra del calentamiento global de la atmósfera, en el ámbito natural; así como frente a la acentuación de las inequidades, el menosprecio de múltiples identidades culturales, el analfabetismo, así como las dificultades en la alimentación y la salud pública, en el ámbito social. A este movimiento se empiezan a sumar gran cantidad de actores sociales y empresarios, siendo evidente que la sociedad actual demanda que las organizaciones y compañías, reconozcan su capacidad de ocasionar serios impactos negativos sobre el medio, en sus dimensiones social, natural y económica; por lo cual deben ser totalmente responsables en la gestión de la actividad empresarial. Dentro de los esfuerzos que ha hecho la comunidad internacional por desarrollar iniciativas que vinculen las empresas con el desarrollo humano y social está el “Pacto Global” (1999)9. , una propuesta hecha por Naciones Unidas cuyo objetivo es conseguir un compromiso voluntario de las entidades en responsabilidad social, por medio de la implantación de diez principios basados en derechos humanos, laborales, medioambientales y de lucha contra la corrupción. En el tema de educativo, se centra en la erradicación del trabajo infantil a partir del fortalecimiento de la educación básica primaria.Con iniciativas como estas y el espíritu filantrópico de los empresarios colombianos, se pudo avanzar lentamente en el proceso de articulación del sector productivo con el sector educativo en las últimas décadas, pero sólo hasta 2006 con la formulación del Plan Decenal de Educación y la Ley de estímulos tributarios para inversiones y donaciones a proyectos sociales se empieza a manifestar en forma tangible la participación de este sector en el desarrollo de las políticas públicas. Para el Plan Nacional de Educación es evidente10 :“La necesidad de crear y fortalecer la participación e incidencia de los sectores productivo, solidario y social en la educación, para garantizar una formación técnica, tecnológica y profesional con calidad y pertinencia que propenda por el desarrollo humano” PNDE 2006-2016. Así se abre la puerta para que hoy y de diferentes formas se esté viendo la participación del empresariado en espacios de discusión y toma de decisiones de carácter público, en las siguientes líneas: Dentro del Macro Objetivo “Mecanismos de participación del sector productivo y solidario”: Crear y fortalecer los mecanismos de participación de los sectores productivo, solidario y social, comprometiéndolos en la construcción, desarrollo y acompañamiento de los procesos de formación de ciudadanos y ciudadanas críticos, autónomos, solidarios y responsables con sigo mismos y con el entono, atendiendo las directrices de la política nacional, regional, territorial, local, institucional y sectorial de educación, el PNDE y políticas ambientales. Y adicionalmente, dentro de la Macro Meta “Mecanismos de participación del sector productivo y solidario”, se ha garantizado el acceso a una formación técnica, tecnológica, profesional, con calidad y pertinencia, que propenda por el desarrollo humano y la formación para el trabajo, donde se articulen las necesidades y expectativas de los sectores educativo, productivo, solidario y los entes territoriales. Los establecimientos educativos fomentan un pensamiento empresarial individual y cooperativo que se integra a la realidad local, regional, nacional y global. Con estos antecedentes se realiza el “Latin American Basic Education Summit”, realizado en marzo de 2001 en Miami. Fue convocado por un grupo de corporaciones norteamericanas con el fin de promover una vinculación más activa del sector privado al educativo y de esta forma contribuir al mejoramiento de la educación en Latinoamérica11. .Los empresarios colombianos que participaron en el evento decidieron explorar formas para congregar y comprometer al sector privado en torno a este objetivo. Para ello se creó un comité coordinador conformado por siete empresarios de varias regiones del país, el cual contó con el apoyo de la Fundación Corona, especializada en el tema educativo. Durante un año el comité estudió la situación de la educación en Colombia, identificó opciones válidas y legítimas para vincular a los empresarios con el sector educativo, y formuló el Manifiesto del Empresariado Colombiano sobre la Educación Básica, documento en el que expresan sus compromisos en esta materia. Los avances del comité fueron compartidos y validados con empresarios, autoridades educativas y organizaciones de la sociedad civil, a través de reuniones de trabajo realizadas en diferentes regiones del país. Así, el manifiesto fue respaldado por cerca de 4.000 empresarios, empleados y dirigentes gremiales y difundido posteriormente en medios de comunicación. Dada la acogida recibida, el comité acordó transformar el manifiesto en programas, estrategias y acciones concretas y decidió establecer una Fundación privada sin ánimo de lucro. La Fundación Empresarios por la Educación fue creada en el 2002 como un movimiento para que los empresarios participen en la transformación del sistema educativo que Colombia necesita. Desde su inicio, el compromiso principal es estimular, apoyar, mejorar, desarrollar y promocionar la educación básica y media en Colombia así como fortalecer las políticas educativas para el logro de un mejor país con mayores índices de desarrollo y bienestar social. Trabajamos por una Colombia donde todos los niños, niñas y jóvenes tengan acceso a una educación de calidad, construyan su propio proyecto de vida, reciban una educación integral que les permita continuar sus estudios, e ingresar a la vida laboral para participar activa y democráticamente en la construcción del presente y el futuro del país. BIBLIOGRAFÍA
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